Archive for octubre, 2012

2 de octubre de 2012

Consejos para irte de viaje a París (I): ¿De verdad viajarás con Ryanair?

Me explico, y con conocimiento de causa. Nos encanta el low-cost, lo adoramos, y adoramos viajar en una compañía que hace que –no siempre, pero sí una buena parte de las veces– no nos sangre la tarjeta de crédito. Ésa es Ryanair.

Ahora bien, para viajar a París existen varias posibilidades repartidas por los aeropuertos de la ciudad: Orly, Charles de Gaulle y Beauvais. No os voy a engañar con mi falta de objetividad y, ya os digo, mi preferido es Orly. Pero no es este el caso.

Amantes de lo barato, esta vez viajar hasta Beauvais con Ryanair os puede salir algo caro. Empecemos por la variable tiempo. Para que nos entendamos, este aeropuerto está allí donde Dios tiró la chancla y no volvió a por ella, o sea, lejos lejísimos. Para ello, deberéis llegar hasta Beauvais y luego hacer una hora y media (para los más afortunados que no les pille el tráfico) como mínimo para llegar hasta el centro de París. Si tenéis tráfico, que es lo más normal en un día entre semana a cualquier hora… no me atrevo a esbozar el tiempo… Por otra parte debéis pensar en volver. Y es la misma cantinela, pero peor: si te encuentras con mucho tráfico el avión no espera. Y no, para este aeropuerto no llega ni el metro, ni el tren ni nada de nada.

Variable precio: son 15 euros por viaje y persona, esto es, treinta euros. La mayoría de los pasajeros no suelen comprobar cuál es el precio de los transportes hasta llegar hasta el destino, pero si a un billete de Ryanair hasta París, que puede costarte (sin maletas, sin multas y sin nada) unos 40 euros, hay que sumarle estos 30 euros de autobús, y se te pueden ir hasta los 70 u 80 euros como mínimo. ¿De verdad vale la pena la inversión en tiempo y dinero, teniendo en cuenta que un viaje con, por ejemplo, Vueling o Easyjet puede salirte a un precio parecido o más barato?

Tanto Charles de Gaulle como Orly, que están mucho más cerca que Beauvais del centro de París, salen algo más baratos, sobre todo en tiempo. Las tarifas para acceder son algo más reducidas, y con menos posibilidades (por la largura del trayecto) de quedarte aislado en un punto cualquiera de la autopista por el tráfico.

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2 de octubre de 2012

¡¡Desterrad la sal de vuestra cocina!!

En serio. Os habla alguien que nació con una pizca de sal bajo los deditos.

Vale, no quiere decir que no volváis a ver la sal en vuestra vida, a veces, viene bien.

Pero también hace falta saber que nos solemos pasar con la sal: normalmente, lo recomendado es una pizquita muy pequeñita al día. Realidad: ¿pizquita?

Empezando por el pan por la mañana y acabando por las pastillas de caldo de pollo o de verduras, con los precocinados, las salsas, el tomate frito y, en definitiva, cualquier producto que haya sido alterado: la sal está por todas partes. Y lo más recomendado es comer sólo una pizca, tan pequeña como un guisante, y poquísimas veces se cumple.

Además, existe un mundo maravilloso de sabores más allá del salado: las especias o, por qué no decirlo, el sabor de los propios alimentos (ejem ejem, de aquéllos que no son transgénicos… pero ¡todavía quedan algunos!). Por no decir que muchos de ellos son beneficiosos para la salud, como el perejil o el ajo.

Sé que es un paso complicado, sé que es lo que hemos hecho toda la vida, sé que está tan rica… Pero mejorará tanto nuestra salud como nuestra cocina.

2 de octubre de 2012

Humus con espinacas

Deliciosamente delicioso. Para quienes no sepáis qué es el humus, se trata de un puré de garbanzos, o sea, garbanzos machacados, y que se puede acompañar –o mezclar– con lo que uno quiera. En mi caso, comencé añadiendo añadiendo, y al final he conseguido una receta riquísima y sana.

Ingredientes para una persona, un single, o un raruno que nadie en su casa quiere compartir este puré raro:

  • Garbanzos. En mi caso, compro los garbanzos en latas y están ya preparados, por lo que la cantidad es la mitad de esas latas.
  • Espinacas. Sirven tanto congeladas y, posteriormente hervidas, o frescas fresquísimas y podéis echarle la cantidad que queráis.
  • Zumo de un limón.
  • 4 aceitunas negras.
  • Guisantes. En proporción, serán 1/4 respecto a la cantidad de garbanzos o, para los más prácticos, una latita pequeña.
  • Una pizca de perejil.

Tiempo:

Un suspiro

Procedimiento:

Más sencillo que atar una cuerda a un palo, tan sencillo como tener una batidora y batir todos los ingredientes.

A parte de ser un plato sano en el que se incorporan casi todos los elementos que debe tener una comida, está riquísimo. Honestamente.